He querido comenzar con esta conocidísima expresión para hablar sobre un tema que, en cierto modo nos atañe a tod@s. Hablo de los valores de la actual juventud, pongo un ejemplo.
Estas pasadas semanas comentaban en clase que tenían la intención de contratar los servicios de una empresa de guaguas para ir a la celebración de la orla. A pesar de que no voy a ir a esa celebración, en la que me mezclará alcohol y cientos de cosas mas, me ofrecí a pedir presupuesto a diferentes empresas. Llamé a unas diez, todas me dieron presupuesto. A los días volví a llamar para comentarles que era una orla por si tenían algún inconveniente (a sabiendas de los incidentes acaecidos el pasado año), llamé a una de ellas, me atendió una chica muy simpática, a la que le comenté el tema en cuestión. Ella me comentó que ya no hacían transportes de orlas porque el año pasado, los jóvenes menores de edad, recalco JÓVENES MENORES DE EDAD, tras una importante ingesta de bebidas alcohólicas (que iban como cubas, para que nos entendamos) tuvieron unos altercados con las fuerzas de seguridad y que, tras todo ello, esta empresa tuvo que llevarlos de vuelta a casa. Los destrozos en las guaguas fueron importantes. Tras un rato charlando, esta persona me aconsejó que no me encargase de organizar este tema. Y así lo hice.
Vayamos al verdadero problema de fondo, ¿Que le pasa a esta juventud?, ¿Por qué tantas drogas, alcohol, y falta de valores? A todo esto de la falta de valores recordaba un artículo de un ya amigo, Marcelo Martín (@elblogdemarcel) en el que se hablaba de los valores que te confiere la asignatura de religión. Esta entrada se ha haré llegar a él y espero deseoso su opinión, porque es bien cierto que esta asignatura que nos ocupa es – desde mi punto de vista – algo de vital importancia para el desarrollo del individuo, porque la religión nos enseña a tener unos valores básicos para la convivencia en sociedad, tales como la humildad.
Este títular, o los datos de la Conferencia Episcopal pueden inducir a error, ya que realmente no deberían contarse los alumnos que cursan religión católica, sino aquellos que verdaderamente valoran a la asignatura como es. Me explico. Yo, por supuesto, estoy matriculado en esta asignatura, seremos unos 20, pero de esos veinte, tan solo 5, o 6 a lo sumo hacen algo tan primordial, prestar atención. Si, la gran mayoría se dedica a hablar con el resto, como si estuviesen en la playa, o en la plaza, perdiendo un tiempo fundamental. Así está esta juventud, con estos valores nulos, mi hermana hablaba hace unas semanas con una profesora que le dió clase en su eṕoca de instituto, ésta le comentaba que desde que su promoción abandonó el centro, el deterioro en la juventud ha sido progresivo. Estamos hablando de un centro que hoy día tiene tan sólo 300 alumnos así que si lo analizamos nos damos de bruces con unos datos terriblemente preocupantes.


